Mantente conectado

Las relaciones cercanas son uno de los mejores predictores de una vida larga y feliz.

  • Llama o visita a un familiar o amigo cada semana.
  • Únete a un grupo del barrio, una asociación o un club.
  • Comparte mesa: comer acompañado mejora el ánimo.
  • Pide ayuda cuando la necesites; no es debilidad.
Amigos mayores conversando

Dormir bien

Un buen descanso renueva el cuerpo y la mente.

  • Horarios regulares para acostarte y levantarte.
  • Habitación oscura, fresca y silenciosa.
  • Sin pantallas la última hora del día.
  • Evita la cafeína después del mediodía.
Dormitorio tranquilo y acogedor

Un propósito cada día

Sentir que lo que haces importa te da energía. No tiene que ser algo grande.

  • Aprende algo nuevo: un idioma, un instrumento, jardinería.
  • Ayuda en tu barrio o como voluntario.
  • Cuida algo vivo: una planta, una mascota, un huerto.
  • Comparte tu experiencia con nietos o jóvenes.
Hombre mayor disfrutando una afición

Cuándo pedir ayuda

No estás solo. Si te reconoces en algo de esto durante varias semanas, conversa con tu médico o con alguien de confianza:

  • Tristeza persistente

    Sentirte apagado o sin ilusión casi todos los días.

  • Aislamiento

    Evitas ver gente o salir aunque puedas.

  • Sueño alterado

    Duermes muy poco, muy mal o demasiado.

  • Ansiedad o preocupación

    Pensamientos que no te dejan en paz.